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Full text of "Reglamento sobre notificación y profilaxia de enfermedades"

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OFICINA CENTRAL DE SANIDAD NACIONAL 



Reglamento sobre Notificación y Profilaxia 
de Enfermedades 



CARACAS 

Tipografía Aniérica.~F. J, Camejo & C* 







NÁTiONAL LI'BRARY OF MEBIOlíft 

^ BETHESDA 14, MO. 




OFICINA CENTRAL DE SANIDAD NACIONAL 


Reglamento sobre Notificación y Profilaxia 
de Enfermedades 




CARACAS 

Tipografía América.—F. J. Camejo & C» 

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«UTIOWL UBRARY OF MEDJCINf ¿ 
BETHESDA 14, MD, 




Doctor V. Márquez Bustillos, 

Presidente Provisional de la República, 

En uso de la atribución 8“ del artículo 79 de la 
Constitución Nacional y de conformidad con el artículo 
12 de la Ley de Sanidad Nacional de 24 de junio de 
1920, decreta el siguiente 

Reglamento sobre Notificación y Profilaxia 
de Enfermedades 

Artículo i°. Las enfermedades notifica bles o de 
denuncia obligatoria son las siguientes: 

PRIMER GRUPO 

Enfermedades trasm 1s i bles 

Actinomicosis. 

Anquilostomosis. 

Antrax. 

Cólera asiático y diarreas coleriforraes. 
Coqueluche; 

Dengue. 







—4 


Difteria y en general toda especie de anginas, es¬ 
pecificando si es posible la causa. 

Disentería sea cual fuere su causa, especificando 
ésta, si fuere posible. 

Encefalitis. 

Erisipelas. 

Escarlatina. 

Eavo. 

Eiebre amarilla. 

Fiebre puerperal. 

Fiebre recurrente. 

Fiebre de Malta. 

Eiebre tifoidea y paratifoidea. 

Fiebre de cualquier clase cuya duración exceda de 
cuatro días. 

Gripe o Influenza. 

Meningitis, especificando la forma, si fuere posible. 
Muermo y Farcino. 

Oftalmía blenorráofica. 

o 

Oftalmía neonatorum. 

Parótidas. 

Paludismo, especificando la forma. 

Peste Bubónica. 

Pulmonía. 

Poliomielitis. 

Rabia. 

Sarampión. 

Tétanos, infantil o cualquiera otra forma. 

Tifus exantemático. 

Tracoma. 

Triquinosis. 

Tuberculosis, en cualquiera de sus formas, especifi¬ 
cando el órgano o la parte afectada. 

Viruela. 

SEGUNDO GRUPO. 

Enfermedades de origen desconocido. 

Beriberi. 

Cáncer. 

Pelagra. 


5 


Artículo 2 o . Las enfermedades de reclusión obli¬ 
gatoria son las siguientes : 

Cólera asiático. 

Fiebre amarilla. 

Peste Bubónica. 

Lepra. 

Tifus exantemático. 

Viruela. 

§ único. La fiebre amarilla es de reclusión obliga¬ 
toria siempre que la persona enferma no pueda ser aisla¬ 
da a domicilio de modo que proscriba toda probabili¬ 
dad de contagio y a satisfacción de la Oficina de Sa¬ 
nidad. 

Artículo 3 0 . L 1 Director de Sanidad, cuando lo 
juzgue conveniente, puede agregar otras enfermeda¬ 
des a los grupos especificados en los dos artículos an¬ 
teriores, dando al público el aviso debido; en este aviso 
debe especificar si la adición es temporal o permanen¬ 
te y, en el primer caso, el tiempo de su duración. 

Artículo 4°. El médico que trate o examine a 
cualquiera persona que sufra o sea sospechosa de sufrir 
alguna las enfermedades notificables, debe comu¬ 
nicarlo inmediatamente a la Oficina de Sanidad o al Je¬ 
fe de Sanidad del lugar. Esta notificación será envia¬ 
da por la vía más rápida, irá escrita y contendrá la 
información siguiente : 

o 

i . La fecha de notificación. 

2 o . El nombre de la enfermedad. 

3°. El nombre, edad, sexo, nacionalidad, color, 
ocupación, dirección del enfermo y escuela a que con¬ 
curra o lugar en que está empleado. 

4°. Número de adultos y de niños en la casa. 

5°. Fuente segura o probable de la infección u 
origen seguro o probable de la enfermedad. 

6 o . Nombre y dirección del médico denunciante. 

En los lugares donde sea posible, la Oficina de 
Sanidad suministrará a los médicos el modelo impreso 
en que deben hacer el denuncio. 


6 


Artículo 5°. En los casos de cólera, difteria, es¬ 
carlatina, fiebre amarilla, peste bubónica, tifus exan¬ 
temático y viruela, la denuncia se hará en primer lu¬ 
gar y sin pérdida de tiempo por teléfono, o del mo¬ 
do más expedito utilizable, sin perjuicio de la remisión 
inmediata de la notificación escrita. 

Artículo 6°. Si la enfermedad es o se sospecha 
que sea viruela, además de la notificación arriba di¬ 
cha, se enviarán los datos siguientes : si la forma de la 
enfermedad es benigna o grave y si ed enfermo ha 
sido vacunado con o sin éxito y en caso afirmativo, el 
número de veces y fechas exactas o aproximadas de las 
vacunaciones. 

Artículo 7 V . Si la enfermedad es o se sospecha 
que sea fiebre tifoidea o paratifoidea, difteria, escarla¬ 
tina, o angina, se informará también si el enfermo o cual¬ 
quier habitante de la casa donde aquel reside ha es¬ 
tado ocupado en la preparación o venta de leche. 

Artículo 8°. La denuncia o notificación corres¬ 
ponde tanto a los médicos en práctica privada co¬ 
mo a los que desempeñan servicios médicos naciona¬ 
les, estaduales, municipales o de cualquiera compa¬ 
ñía, corporación o institución, y se refiere a las enfer¬ 
medades arriba enumeradas, donde quiera que se en¬ 
cuentren dentro de la jurisdicción terrestre o marítima 
de 1 1 República. 

Artículo 9°. Cuando se denuncien casos sospecho¬ 
sos de cualquiera enfermedad notificadle el médico de¬ 
nunciante o el que en su defecto siga asistiendo al 
enfermo, informará el resultado final de cada caso no¬ 
tificado tan pronto como el diagnóstico se defina. 

Artículo io. Si el enfermo atacado de enfer¬ 
medad notificadle ha sido visto en primera ocasión por 
dos o más médicos en consulta, corresponde dar la 
denuncia al que se haga cargo de la asistencia, y en 
el caso de que ninguno se haga cargo, la obliga¬ 
ción corresponde al primero que lo haya reconocido. 

Artículo ii. La notificación se aplica también a 


los enfermos que acuden a los gabinetes de consulta 
de los médicos. 

Artículo 12 A falta de médico, la notificación la 
hará cualquier persona que sea llamada a ver el en¬ 
fermo, o el jefe de la familia; en defecto de éste el 
pariente más allegado que se encuentre presente y 
a falta suya, cualquiera persona que se encuentre 
en la casa siempre que sospechen que se trata de 
una enfermedad notificable. 

Artículo 13. Los jefes de hospitales, asilos o ins¬ 
tituciones semejantes, públicas o privadas, avisarán in¬ 
mediatamente a la Oficina o al Jefe de la Sanidad 
del lugar, el ingreso al instituto de cualquier caso 
de enfermedad notificable, sin perjuicio de 1 1 notificación 
en toda forma que debe enviar el médico a cuyo cargo 
esté el enfermo. En defecto del jefe del instituto 
el aviso lo dará el médico o el interno de guardia, o 
la persona a cuyo cargo esté el instituto en ausen¬ 
cia del jefe, 

Artículo 14. En casos de partos no asistidos por 
médico, la partera o quien haga sus veces, está obli¬ 
gada a dar parte inmediato a la Oficina o Jefe de 
Sanidad del lugar, si observa que los ojos del re- 
cien-nacido menor de dos semanas están rojos o inflama¬ 
dos o presentan una secreción no natural. 

Artículo 15 Los jefes de colegios, escuelas y 
demás institutos de enseñanza, y los propietarios, en¬ 
cargados o gerentes de hoteles, casas de huéspedes, 
casas de dormir, posadas, fondas, casas de vecindad, 
fábricas, haciendas, colonias, y en general los dueños o 
encargados de local donde residan o pernocten mu¬ 
chas personas, darán parte a la Oficina o al Jefe de 
Sanidad del lugar, dentro de las pi ¡meras veinticuatro 
horas, de todo caso de enfermedad que observen en 
sus respectivos locales. Si se sospecha que la enfer¬ 
medad sea notificable el parte debe darse inmediatamen¬ 
te. 

Artículo 16 El que dé denuncia falsa u oculte a 
sabiendas un caso de enfermedad notificable, será cas- 


— 8 — 


tigado con la pena máxima que impone este Regla¬ 
mento. 

Artículo 17 El Director de Sanidad Nacional, los 
Médicos y Comisionados de Sanidad, el Médico Epi¬ 
demiólogo de la Oficina Central y cualquiera persona 
autorizada al efecto por el Director de Sanidad, pue¬ 
den visitar y examinar, cuantas veces sea preciso en 
cualquier lugar y a cualquiera hora del día o de la 
noche, los casos manifiestos y sospechosos de enferme¬ 
dades notificables. 

Artículo 18 La persona que haga la notificación 
o la que en su defecto continúe asistiendo al enfermo, 
dará aviso a la Oficina de Sanidad del término de la 
enfermedad, sea cual fuere su desenlace, y en los casos 
en que sea favorable no se le permitirá al enfernv' 
salir a la calle mientras no tenga un certificado del Je¬ 
fe de Sanidad, de que no constituye ningún peligro pa¬ 
ra la salubridad pública. 

Artículo 19 Tan pronto como reconozca o sos¬ 
peche que el enfermo lo es de enferme lad notificable, 
el médico debe instruir al jefe de la familia o al dueño 
o encargado de la casa, sobre las medidas inmediatas 
que deben tomarse para evitar el contagio y propa¬ 
gación de la enfermedad, y estas personas están obli¬ 
gadas a seguir las instrucciones dadas por aquél. 

Artículo 20 L.a Sanidad tomará las medidas con¬ 
ducentes a evitar el contagio, y en los casos de aisla¬ 
miento a domicilio hará visitar regularmente la casa del 
enfermo y que se cumpla estrictamente dicho aisla¬ 
miento. Al tener noticia del término de la enferme¬ 
dad en los casos de aislamiento a domicilio, y al ser 
trasladados al hospital en los casos de reclusión obli¬ 
gatoria, hará la desinfección de la pieza o de la casa 
en que habitó el enfermo junto con su contenido y to¬ 
dos los efectos usados por é^te. Estas desinfecciones 
serán gratuitas. 

Artículo 21 Los enfermos de peste bubónica, có¬ 
lera asiático, tifus exantemático y viruela, serán con- 


—9 


dúdelos sin pérdida de tiempo a un hospital de aisla¬ 
miento o al edificio o construcción que se haya habi¬ 
litado como tal. Los enfermos de fiebre amarilla es¬ 
tarán sujetos también al mismo procedimiento, siempre 
que no puedan ser aislados a domicilio de un modo 
que a juicio de la Oficina o del Jefe de la Sanidad evite 
todo peligro de contagio. Los enfermos de lepra serán 
recluidos en alguno de los Leprocomios de la República. 
Los enfermos de cualquiera otra de las enfermeda¬ 
des notificables restantes serán aislados a domicilio de 
acuerdo con lo dispuesto en el presente Reglamento, y 
con lo que disponga en cada caso o grupo de casos 
particulares el Director cíe Sanidad. 

Artículo 22 En los casos de aislamiento a domici¬ 
lio el aislamiento podrá ser de toda la casa en que 
el enfermo habita, de parte de ella o de una habita¬ 
ción solamente, y podrá comprender no solo al enfer¬ 
mo y enfermeros sino también a todas o algunas de 
las personas que se encuentren en la casa o que ha¬ 
yan estado en contacto con el enfermo, de acuerdo 
con las circunstancias de cada caso particular y con¬ 
forme lo disponga el empleado superior de la Sani¬ 
dad del lugar. 

Artículo 23 Si las circunstancias lo requieren la 
Sanidad puede colocar guardias con el fin de prohibir 
la entrada y la salida de personas; y los dueños o en¬ 
cargados déla casa, jefes de familia o inquilinos, serán 
responsables de las infracciones cometidas por el per¬ 
sonal a. sus órdenes. 

Artículo 24 Las personas que residan en las casas 
de enfermo de peste bubónica, tifus exantemático, vi¬ 
ruela, cólera asiático y fiebre amarilla, o hayan vi¬ 
sitado o estado en contacto con dichos enfermos, sin 
que haya transcurrido, a partir del último día de resi¬ 
dencia o de la última visita o contacto un intervalo de 
tiempo igual o mayor al período máximo de incu¬ 
bación de la enfermedad, serán trasladados a una casa 
de observación o vigilados diariamente por un núme¬ 
ro de días igual o mayor al período de incubación 
arriba mencionado, según lo disponga el empleado 


superior de Sanidad, de acuerdo con las circunstan¬ 
cias. 

Artículo 25 La Sanidad, cuando lo crea conve¬ 
niente, puede hacer marcar con banderas y carteles, 
visibles desde lejos, las casas donde existan o hayan 
existidos enfermos de cólera asiático, fiebre amarilla, 
peste bubónica, tifus exantemático, fiebre tifoidea, virue¬ 
la, escarlatina y difteria. Se prohíbe impedir o di¬ 
ficultar la colocación de estas marcas, destruirlas o 
rasgarlas. 

Artículo 26 Se prohíbe la asistencia de enfer¬ 
mos de fiebre amarilla, fiebre tifoidea, escarlatina, dif¬ 
teria y sarampión en los colegios, hoteles, casas de 
vecindad, casas de huéspedes, fábricas, talleres, cuarte¬ 
les, cárceles, casas de comercio y, en general, en 
todo recinto donde vivan colectivamente o se reúnan 
muchas personas, a no ser que haya un lugar espe¬ 
cial a propósito enteramente separado del resto del 
edificio, donde, a juicio de la Sanidad, sea posible 
verificar el aislamiento sin peligro alguno de contagio. 

Artículo 27 Los que burlen la vigilancia u ob¬ 
servación sanitaria que se les haya impuesto o que¬ 
branten el aislamiento a que hayan sido sometidos, se¬ 
rán penados conforme a este Reglamento, sin per¬ 
juicio de ser perseguidos por la policía y reintegra¬ 
dos al aislamiento ordenado. 

Artículo 28 Se prohíbe a los atacados de en¬ 
fermedad notificable visitar casas particulares, o estable¬ 
cimientos públicos, transitar por la vía pública o cam¬ 
biar de residencia, sin permiso escrito del Jefe de 
la Sanidad. 

Artículo 29 Se prohíbe trasladar atacados de 
enfermedad notificable de un lugar a otro sin per¬ 
miso escrito del Jefe de la Sanidad del lugar. La tras¬ 
lación de esos enfermos se hará exclusivamente en am¬ 
bulancias o vehículos destinados al efecto, los cuales 
deberán ser desinfectados por la Sanidad, a su sa¬ 
tisfacción, inmediatamente después de cada uso. 


Artículo 30 Los atacados de enfermedad notifi¬ 
cable no pueden entrar o transitar en ningún tran¬ 
vía, coche o cualquier otro vehículo público, salvo las 
excepciones y con los requisitos siguientes: 

1 En coches y automóviles, dando aviso al 
dueño o encargado del vehículo de que padecen 
una enfermedad notificable, quedando el dueño o en¬ 
cargado obligado a hacer desinfectar inmediatamente 
el vehículo a satisfacción de la Oficina de Sanidad. 

2? En ferrocarriles, en compartimientos o ca¬ 
rros separados, previo permiso y con sujeción a las 
instrucciones del Jefe de la Sanidad. El dueño o en¬ 
cargado de la vía férrea queda obligado a desinfec¬ 
tar inmediatamente el carro a satisfacción del Jefe de 
Sanidad. 

§ único El dueño o encargado del vehículo tie¬ 
ne derecho a reclamar de la persona enferma o de 
quien la represente o la haya hecho entrar en el 
vehículo, el reembolso de lo gastado en desinfección. 

Artículo 31. De las infracciones al artículo ante¬ 
rior son responsables las personas trasportadas y los 
dueños o encargados de los vehículos, siempre que 
estén en cuenta de que se trata de una enfermedad 
trasmisible. 

Artículo 32 Cuando,en contravención con lo arri¬ 
ba dispuesto, transitaren enfermos en ferrocarriles, tran¬ 
vías u otros vehículos, estos serán excluidos del trᬠ
fico hasta que sean debidamente desinfectados, sin per¬ 
juicio de la aplicación de las penas abajo indicadas. 

Artículo 33 Se prohibe regalar, vender, prestar, 
alquilar, empeñar, trasportar (a menos que sea al lu¬ 
gar donde van a ser desinfectados) entregar al lavado 
o exponer de modo alguno efectos de personas que su¬ 
fran de enfermedad notificable, o procedentes de casas 
donde haya habido casos de estas enfermedades o que 
de modo alguno hayan estado expuestos a la infección, 
excepto cuando hayan sido previamente desinfectados 
a satisfacción de la Oficina de Sanidad. 


Artículo 34 Se prohíbe dar, ofrecer en alquiler, 
comprar, vender u ocupar con cualquier motivo ningu¬ 
na casa o parte de casa o cualquier local en donde 
haya habido atacado de enfermedad notificable, sin 
ser antes desinfectado a satisfacción de la Oficina de 
Sanidad Nacional. 

Artículo 35 La Sanidad puede ordenar la lim¬ 
pieza o desinfección de cualquier casa o edificio, o parte 
de ellos, y de los efectos en ellos contenidos, lo mis¬ 
mo que la de cualquier objeto, sea cual fuere su pro¬ 
cedencia, si en su opinión ello contribuye a evitar la 
propagación de alguna enfermedad. 

Artículo 36 Cuando se va a desocupar una casa 
donde haya habido atacado de enfermedad notificable, 
el inquilino saliente está obligado : 

iV A desinfectarla tan pronto la desocupe, a sa¬ 
tisfacción de la Oficina de Sanidad: 

2? A notificar al dueño, si no fuese propia, la 
existencia de la enfermedad. 

3? A decir la verdad a las preguntas que le 
haga un inquilino o comprador probable, sobre la exis¬ 
tencia de dicha enfermedad. 

Artículo 37. Se prohíbe a toda persona atacada 
o sospechosa de estar atacada de enfermedad noti- 
ficable, o procedente de casa donde exista algún enfer¬ 
mo de esta clase, o donde haya existido sin que, a par¬ 
tir del término de la enfermedad haya trascurrido un 
intervalo igual o mayor al del período máximo de in¬ 
cubación de dicha enfermedad, asistir a escuelas, cole¬ 
gios, fábricas, talleres y otros lugares donde se reú¬ 
nan muchas personas. Los jefes, gerentes o encar¬ 
gados de dichos establecimientos darán parte inmedia¬ 
tamente a la Oficina o al Jefe de Sanidad del lu¬ 
gar, al observar cualquier niño, empleado u obrero 
en tales condiciones. De las intraccciones de esta dis¬ 
posición son responsables, además del jefe, gerente o 
encargado del establecimiento, la persona o personas 
cuya asistencia está prohibida o su legítimo repre¬ 
sentante. 


— ! 3 “ 


Artículo 38 Podrá ordenarse la clausura total o 
parcial de una escuela o colegio, o la exclusión dé 
dichos establecimientos de uno o más niños, por tiempo 
determinado, si ello contribuyese a evitar la propaga¬ 
ción de una infección o cualquier otro peligro de 
la salud. Esta exclusión es extensiva a los niños que, 
por su estado de suciedad o por tener pedículos u 
otros parásitos, puedan constituir una amenaza para 
los otros niños. 

Artículo 39 A los efectos del artículo anterior, 
el Director de Sanidad Nacional dará parte inmedia¬ 
tamente al Ministro de Instrucción Pública, al Presi¬ 
dente del Estado, al Gobernador del Distrito Federal 
o a cualquier otro funcionario a quien competa, según 
se trate de colegios o escuelas federales, estaduales o 
municipales, a fin de que éstos ordenen la clausura, 
dando aviso, en todo caso, a los padres o represen¬ 
tantes de los niños. 

Artículo 40. Se prohíbe la asistencia a las escue¬ 
las o colegios de niños atacados de tracoma, tuberculo¬ 
sis pulmonar abierta o de cualquiera otra enfermedad 
contagiosa o repugnante. Se entiende por tuberculosis 
pulmonar abierta la que entre sus síntomas presente 
expectoración. 

Artículo 41. El Director de Sanidad Nacional, 
y los Médicos y Comisionados de Sanidad, con la 
aprobación de aquél, pueden ordenar la desocupación 
inmediata de cualquier casa o edificio, cuando la ocu¬ 
pación de dicha casa o edificio constituya una amena¬ 
za para la salubridad pública; esta desocupación du¬ 
rará mientras dure el peligro. 

§ único En los casos urgentes, los Médicos y 
Comisionados de Sanidad pueden proceder a ordenar 
la desocupación, debiendo someter esta medida a la 
aprobación del Director. 

Artículo 42 Respecto al cólera, fiebre amarilla, 
lepra, peste bubónica, tuberculosis y viruela, además 
de lo dicho arriba y en especial de los artículos 2?, 
5?, 20 y 36, se observará lo ordenado en los 'artí¬ 
culos siguientes. 


14 — 


Artículo 43. Inmediatamente que un enfermo de 
cólera sea trasladado al hospital de aislamiento, tan¬ 
to la casa del enfermo como su contenido, y cual¬ 
quiera persona que haya asistido o estado en contacto 
con aquél, serán desinfectados del modo que lo dispon¬ 
ga el Director de Sanidad. 

Artículo 44. Las personas que hayan estado ex¬ 
puestas al contagio del cólera serán puestas en ob¬ 
servación por un espacio de cinco días a partir de aquel 
en que tuvo lugar la última exposición al contagio y 
sus ropas y cuerpos serán desinfectados. 

Artícelo 45. A toda persona que haya estado 
expuesta al contagio del cólera se le hará el examen 
bacteriológico de los excrementos, con el fin de determi¬ 
nar si son o no portadores del bacilo del cólera, y en 
caso afirmativo serán tratados como enfermos de có¬ 
lera. Tanto a estes portadores como a los que hayan 
sufrido realmente de cólera se les mantendrá en aisla¬ 
miento hasta que esté fuera de duda que no contie¬ 
nen el bacilo del cólera en sus excrementos. 

Artículo 46. En toda casa en que se presenten 
casos de cólera se destruirán los artículos alimenticios 
que, a juicio de la Sanidad, se encuentren contamina- 
dos, y se hará la desinfección de aguas y depósitos 
de agua. 

Artículo 47. Al presentarse un caso de cólera 
en cualquier parte del territorio de la República el 
Director de Sanidad puede ordenar la destrucción o 
prohibir la venta de aquellos artículos alimenticios y be¬ 
bidas que, en su concepto, sean capaces de trasmitir 
la infección y puede elaborar Reglamentos especiales 
para la venta de comestibles y bebidas. 

Artículo 48. Tanto en el Hospital como en las 
casas particulares cuando se trate de personas que, 
según el parágrafo único del artículo 2 0 . y el artícu¬ 
lo 20 del presente Reglamento, sean aisladas a domi¬ 
cilio, las personas atacadas de fiebre amarilla deben 
mantenerse continua y completamente a prueba de pi¬ 
cadas de mosquitos por medio de mosquiteros aplicados 
a las camas y de tela metálica aplicadas a las puertas 


~~i5— 

y ventanas del cuarto donde se encuentren. Se apli¬ 
cará igualmente tela metálica a todos los cuartos y de¬ 
pendencias de la casa, a fin de evitar la entrada de los 
mosquitos. Todo esto será hecho a satisfacción del Je¬ 
fe de la Sanidad. 

Artículo 49. Toda casa en que ocurra un caso 
de fiebre amarilla será desinfectada junto con las ca¬ 
sas vecinas y cualesquiera otras que determine el Jefe 
de la Sanidad con el fin principal de destruir los mos¬ 
quitos que en ellas puedan existir; esta desinfección se 
repetirá cuantas veces se juzgue preciso. 

Artículo 50, Está prohibido remover, destruir, 
o dañar de modo alguno la tela metálica o cualquie¬ 
ra otro artículo que se emplee con el fin de proteger de 
la picada de los mosquitos a las personas sanas o ata¬ 
cadas de fiebre amarilla. 

Artículo 51. Los enfermos de lepra comprobada 
serán recluidos en los Leprocomios de la República 
y allí permanecerán hasta que se pruebe irrefutable¬ 
mente que la enfermedad ha desaparecido y trascurra 
además un año por lo menos. 

Artículo 52. Por ningún motivo se permitirá 
a los enfermos de lepra salir de los Leprocomios. 

Artículo 53. Los cónyuges y cualesquiera otras 
personas que se decidan a acompañar enfermos de le¬ 
pra en los Leprocomios quedarán sujetos a todas 
las retenciones que se aplican a aquéllos. 

Artículo 54. Las personas que hayan estado en 
contacto con enfermos de peste bubónica, habiten la 
misma casa o hayan estado expuestas en cualquier for¬ 
ma a la infección, serán puestas en observación por 
un período de siete días a partir de aquel en que 
tuvo lugar el último contacto o exposición al contagio, 
y sus objetos serán rigurosamente desinfectados. 

Artículo 55. Toda casa en que ocurra un caso de 
peste bubónica se desinfectará rigurosamente, teniendo 
corno punto de vista principal la destrucción de las ra¬ 
tas y de las pulgas, y en cuanto a las reparaciones 
que se estimen necesarias se procederá de acuerdo 


—16 


con el artículo 54 del Decreto Orgánico de Sanidad 
Nacional. Estas medidas son aplicables a todas las 
casas vecinas y en general a todas las casas de la ciu¬ 
dad, pueblo o vecindario donde haya ocurrido el caso. 

Artículo 56. Si la casa donde ocurre un caso 
de peste bubónica se encuentra en estado ruinoso o 
constituye una amenaza para la salubridad pública, se 
procederá a su demolición de acuerdo con lo dispuesto 
en el artículo 9 0 . de la Ley de Sanidad Nacional. 

Artículo 57. En los casos de fiebre puerperal y 
de oftalmía infantil, en que las circunstancias requie¬ 
ran el secreto del parto, así como en los de tuber¬ 
culosis, las notificaciones y demás informes respectivos 
serán estrictamente confidenciales, y accesibles solamen¬ 
te, además de la autoridad Sanitaria a quien se haga 
el denuncio o informe, al Director de Sanidad ya los 
empleados que por la naturaleza de su trabajo ten¬ 
gan que estar en conocimiento de ello. La violación 
de este artículo será castigada con las penas más 
severas que impone el presente Reglamento. 

Artículo 58. El propietario, encargado o agente 
de cualquier local en donde haya muerto o vivido un 
enfermo de tuberculosis, notificará esta circunstancia 
inmediatamente a la Oficina de Sanidad Nacional. 

Artículo 59. Se prohíbe la reocupación de un 
local en donde haya vivido o muerto un tuberculo¬ 
so, sin que antes de reocuparlo haya sido desinfec¬ 
tado y si fuere necesario reparado a satisfacción 
de la Oficina de Sanidad. 

. Artículo 60. Se prohibe escupir o arrojar cual¬ 
quiera otra secreción o excreción corpórea en el sue¬ 
lo, pisos de vehículos o de cualquiera otro lugar que 
no sea apropiado a recibirla, o de modo que pon¬ 
ga en peligro la salud de otras personas. 

Artículo 61. Los Laboratorios de la Oficina 
Central de Sanidad y cualquiera otro laboratorio 
dependiente del servicio de Sanidad Nacional, exa¬ 
minarán gratuitamente cualesquiera esputos que se les 


— i7 — 


envíe para su examen, procedente de personas sos¬ 
pechosas de tener tuberculosis, siempre que tales 
esputos se envíen en receptáculos rotulados que 
indiqufen el nombre, edad, ocupación y domicilio de 
la persona de quien proviene el esputo y la fecha 
en que fué expectorado. 

Artículo 62. Cuando se presente un caso de vi¬ 
ruela la Sanidad desinfectará la casa donde haya ocu¬ 
rrido el caso, junto con los efectos que contenga y dis¬ 
pondrá lo más conveniente a la defensa de la salubridad 
pública, llegando hasta destruir por el fuego, si fuere 
preciso, los artículos que no puedan ser debidamente 
desinfectados. 

Artículo 63. Las personas que vivan en la casa 
donde haya ocurrido un caso de viruela y las de las 
casas vecinas, serán vacunadas tan pronto como sea 
posible, de acuerdo con el artículo 10 de la Ley de 
Vacuna Esta medida será aplicable a todos los habi¬ 
tantes del país en caso de epidemia. 

Artículo 64. Las personas que hayan estado en 
contacto con un enfermo de viruela o expuestos de 
cualquier otro modo a la infección serán puestas en ob¬ 
servación por catorce días contados a partir de aquel en 
que tuvo lugar el último contacto o exposición a la in¬ 
fección. 

Artículo 65. Se prohíbe propalar noticias o ru¬ 
mores falsos respecto a la existencia de enfermedades 
epidémicas o trasmisibles en el territorio de la Re¬ 
pública. Los infractores de este artículo serán casti¬ 
gados con la pena máxima que establece el presente 
Reglamento. 

Artículo 66. El Director de Sanidad dictará cual¬ 
quiera otra medida que estime conveniente en ejecu¬ 
ción de lo dispuesto en este Reglamento. 

Artículo 67. Los infractores de este Reglamento 
serán penados con multa de cincuenta a dos mil bolíva¬ 
res o arresto proporcional, sin perjuicio de cualquiera 
otra pena que establezca el Código Penal, 


Artículo 68. Se deroga el Reglamento sobre No- 

o o 

tificación y Profilaxia de Enfermedades dé tres de febre¬ 
ro de mil novecientos veinte. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo 
Federal y refrendado por el Ministro de Relaciones 
Interiores, en el Patacio Federal, en Caracas, a 28 de 
enero de 1921.—Año iii° de la Independencia y 62 o 
de la Federación. 

(L. S.) 

V. MARQUEZ GUSTILLOS. 

Refrendado. 

El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Ignacio Andrade. 


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